Los Arribes del Duero – Frontera Natural

Como manda el ideario de Viaje al Interior, este post proviene de un viaje improvisado y rápido que no teníamos pensado pero que, sin hacer nada especial, ha sido de lo mas gratificante.

Los Arribes del Duero

El caso es que desde hace unos meses que tenía entre ceja y ceja la aventura de recorrer Los Arribes del Duero en Kayac, había estado antes visitándolos en el barco ecológico de Europarques Hispanolusos ( http://www.europarques.com ) que parte desde Miranda do Douro (Portugal) y había quedado maravillado con la grandiosidad de los cañones de roca que forman frontera natural entre España y Portugal. Tras revistar la agenda y descubrir que este podía ser uno de mis últimos fines de semana libres y con buen tiempo de lo que queda de año, y animado por mi amigo “Frank de Pucela” nos decidimos a organizar la aventura.

La verdad es que eso de “organizar la aventura” lo digo un poco de coña, porque lo único que hice fue llamar a uno de los mayores expertos en turismo activo que hay en Zamora/Castilla y León, Antonio Campesino de http://www.zamoranatural.com , el realiza actividades en todo Zamora, rafting en Sanabria, avistamiento del lobo en la Sierra de la Culebra, kitebuggy, canoas, etc… el se puso manos a la obra y nos ofertó varios alojamientos y actividades.

La elección fue difícil ya que en la zona hay bastante oferta de calidad como la Hacienda Zorita de http://www.haciendas-espana.com , un mini hotel de lujo con 10 habitaciones que está en el medio de una bonita bodega y un gran viñedo de la D.O. Arribes del Duero. También en la zona está la Posada Real La Mula de los Arribes, un alojamiento rural de primera auspiciado por la Marca de Calidad de Turismo Rural de Castilla y León “Posadas Reales” que se caracteriza por el aprovechamiento para el turismo de edificios histórico artísticos, en este caso una antigua casa de labranza del siglo XIX ( http://www.lamuladelosarribes.com ).

Las Quincallas - Gamones (Zamora)

Como íbamos con niños y estamos hartos de hoteles, nos decidimos por una casa rural de alquiler completo, las Quincallas en Gamones, un pequeño pueblo a 15 km de Portugal, y fue todo un acierto y un descubrimiento. Son dos boninas casas de piedra adosadas que están en un recinto cerrado que cuenta con huerto y un antiguo molino de agua, por dentro la restauración hecha con materiales de la zona, granito y madera, conserva el sabor antiguo pero sin pasarse de “rural” , pero sobre todo e importante para un hogar, era acogedora y muy muy limpia. Nada mas llegar nos acogieron como en casa, nos trajeron miel, mermelada y una figuras de artesanía en barro y nos ofrecieron los productos de la huerta para nuestras comidas, vamos de 11 sobre 10. No tiene web directa pero para reservar pueden llamar a 648 887 741 o hacerlo a través de Zamora Natural.

Gamones - Ruta de los Molinos

Para abrir boca antes de comer hicimos una ruta de senderismo por la zona, el paisaje es una mezcla entre la dehesa y la montaña, encinas y llanos se intercambian y unen a grandes y agrestes rocas, por lo que la ruta adquiere cierta emoción sobre todo cuando la haces con niños. Tanto a ellos como a los mayores nos asomaba una gran sonrisa al ver un burro de grande orejas, o cuando llegamos una gran charca repleta de ranas y sapos (creo que mi hija nunca había visto una rana de verdad y fue alucinante), siguiendo el curso de la ribera seca de un río, vimos varios molinos de agua antiguos y descubrimos su funcionamiento. Tras una hora y media de caminata suave, regresamos a casa a comer, como la idea era hacer un fin de semana hogareño y entre amigos, y nos habían avisado de lo acogedor de la casa, nos llevamos la comida preparada para no perder tiempo, que acompañada de un buen vino con D.O. de la zona Condado de Fermosel de Bodegas y Viñedos Ocellum Durii nos hizo sentir como en casa. Mientras las niñas y mujeres descansaban, y llamados a confraternizar con los paisanos de la zona, nosotros salimos a la aventura de buscar un bar y lo encontramos, pero en el pueblo de al lado Torregamones, tras un orujo de hierbas de la zona, hasta encontramos dos “puntos” para jugar una partida de mus.

Ermita de Fariza

Por la tarde y como las distancias son cortas en la zona, decidimos recorrer el curso del río y ver los cañones y cortados desde arriba en una panorámica bestial. Nos dijeron que uno de los mejores sitios para su contemplación era el mirador de Fariza, en cerca de 10 minutos llegamos hasta allí en coche y tras aparcar en la ermita de la Virgen del Castillo, nos adentramos en el paisaje rocoso y tras seguir una ruta marcada de cerca de un kilómetro llegamos al Mirador de las Barrancas, el nombre le viene al pelo, no vayáis si tenéis vértigo, pues allí se acaba la tierra y las vistas de todos Los Arribes te hacen sentir en otro mundo, tanto que estuvimos casi una hora de serena contemplación. Desde allí 20 kms más y nos plantamos en Fermoselle, su nombre significa hermoso y grandioso, la villa es un gran conjunto histórico artístico repleta de grandes casonas de piedra, angostas y empinadas calles que muchas veces acaban en altos miradores que dan al río, así el paseo se hace entretenido hasta llegar a la Casa del Parque “Convento de San Francisco” donde nos contaron el porque y como de los Arribes del Duero (las casas del parque son centros de interpretación de la naturaleza que ha dispuesto el gobierno de Castilla y León para dar contenido a los principales espacios naturales de la región http://www.patrimonionatural.org ).

Mirador Las Barrancas

La comarca zamorana de Sayago que es donde nos encontramos, tiene fama por sus paisajes, sus vinos con D.O. Arribes del Duero y por exquisitas carnes de ternera Sayaguesa de raza autóctona, en Fermoselle hay varios restaurantes donde puedes degustar estas carnes destaco dos, Doña Urraca y Casa Mati.

Se hace de noche y refresca, el día ha sido largo y regresamos a las Quincallas, cena ligera esta vez con Vega Sicilia (un capricho de dioses) y a dormir que al día siguiente tenemos que remar y mucho. Hemos quedado a las 10.30 hora española (recordar que en Portugal hay una hora menos) en el embarcadero del barco turístico de los Arribes en Miranda do Douro, no tenemos que madrugar mucho ya que Gamones está a 15 kms de allí y como nos dejan quedarnos den la casa hasta la tarde, vamos mas relajados.

Hace un día magnifico y Antonio llega puntual, el lo pone todo, barcos, chalecos, cascos, y trajes de neopreno, como hace calor solo usamos los obligatorios chalecos salvavidas. Bajamos las canoas, nos pertrechamos los chalecos y directos al agua, navegar en canoa es facilísimo, no requiere ni dos minutos de entreno y práctica, además estas canoas son totalmente antivuelco y los niños van muy seguros. Lo dicho, dos minutos en el agua y ya estamos en marcha, dejamos atrás el embarcadero y nos adentramos en los cañones, los Arribes forman frontera natural entre España y Portugal, cada metro es mas espectacular, cada meandro que surcamos parece que se acaba el río, pero seguimos sin parar, la mezcla de asombro, el silencio, el canto de los pájaros y el suave borboteo del agua, nos da una sensación de paz y grandeza increíble, no paro de repetirme que privilegio poder estar aquí y de esta forma. Como una imagen vale mas que mil palabras, y a mi no me salen las palabras para describirlo, es mejor ver algunas fotos de la travesía.

La ruta nos ha llevado 3 horas y aunque el ritmo es relajado y el entorno relajante, acabamos bastante cansados, ha merecido la pena, pero tenemos que coger fuerzas, Antonio conoce bastante bien los restaurantes de Miranda do Douro, nos lleva a uno el Sol e Sombra, allí comemos un buen chuletón con ensalada y vino, un rico pastel portugués y café, todo por la nada despreciable cantidad de DIEZ EUROS !! espectacular. Después un paseo para poder digerir el condumio, Miranda vive del comercio sobre todo de la famosa venta de toallas y mueble, las casas están todas pintadas de blanco y cuenta con un bonito casco histórico.

Detalle en la entrada de Las Quincallas

En la casa rural nos tenemos obligación de dejarla a las 12 como en los hoteles, regresamos allí para descansar y recoger las cosas con calma, a las ocho de la tarde nos despedimos con pena, y en un abrir y cerrar de ojos estamos en Valladolid. Seguro que volveremos.

Para el que diga que el turismo rural y activo son caros, como la casa rural tenía de todo, llevamos la comida, cena y desayuno del sábado, el fin de semana completo no llegamos a gastarnos por familia ni 200 €, un chollazo y un lujo al alcance de todos.

Este post lo estoy escribiendo en Madrid, llevo unos días trabajando aquí y me he “comido” dos atascos eternos, cerca de dos horas para hacer 30 kilómetros, así que los 300 kms que separan la capital de España de los Arribes del Duero no son nada.

Distancia en Kilómetros a Los Arribes del Duero:

Desde Madrid 300
Desde Valladolid 145
Desde Zamora 45
Desde León 175
Desde Oviedo 280
Desde Orense 273

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